El último informe del Proyecto EMO-Child analiza cómo viven hoy niños y adolescentes sus relaciones de amistad, su pertenencia al grupo y sus experiencias de soledad. Mediante la metodología de grupos focales, el equipo del proyecto ha conversado con los los protagonistas para conocer de primera mano lo que piensan. Perciben la amistad como un pilar del bienestar emocional, aunque cada vez está más marcada por vínculos frágiles, relaciones cambiantes y dinámicas de exclusión amplificadas por la era digital.
Los adolescentes destacan el aumento de la “presencia sin conexión”, que se reconocen rodeados de gente, pero sin vínculos significativos. La tecnología aparece como un elemento ambivalente, que les conecta, pero también intensifica la comparación social, la presión grupal y el riesgo de ciberacoso. El problema de la soledad no deseada surge en las conversaciones de los grupos, que la identifican como algo que va más allá de no tener compañía, y que refleja la falta de intimidad, reconocimiento y confianza en las relaciones.
Las familias comparten su preocupación por la volatilidad de las relaciones, la influencia de la imagen y el impacto de las redes sociales en la vida social de sus hijos. Ante este escenario, el informe plantea claves y valores para fortalecer amistades auténticas, prevenir la exclusión y acompañar desde casa y la escuela. Menos apariencia y más pertenencia. Una llamada a construir entornos que cuiden, incluyan y conecten de verdad.
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